lunes, septiembre 11, 2006

Frankfurt 1991


Ayer aprove-
chando el tranquilo sol de septiembre quedé con unos amigos a comer eso tan español que es el arroz en paella. Hasta ahí no tiene nada de noticia ni de extraordinario, porque es muy normal hacer eso con tus amigos los domingos en España. Quedamos a las 2:30 -puntuales para que el arroz no se pase me decían el sábado- en una terraza de Pozuelo, una pequeña localidad cercana a Madrid, donde hacen muy buenos arroces. Y allí fuimos ayer.

La cosa es que se me acercó una chica simpática, rodeada de tres niños pequeños traviesos y con quien me diría después era su marido. Y me dijo sonriente: ¿eres Nacho? Dada mi malísima memoria para recordar caras y las circunstancias ni me acordaba quién era, pero me resultaba familiar. La sonrisa blanca perfecta, los ojos negros y vivísimos y su cuidadísima larga melena que mecía en ese momento el viento en su vaivén me eran familiares, pero no la ubicaba. Era una especie de Cindy Crawford. La misma sonrisa, la misma mirada y el mismo lunar en la mejilla.

Estuvimos largo rato conversando de cuando nos conocimos hace 15 años en Frankfurt. Donde miramos a un mar que ya hoy no nos mira. Ella vivía en México D.F. y estaba dando una vuelta por Europa, y yo los veranos de la carrera me iba a trabajar a Alemania. Desde entonces no habíamos vuelto a vernos.

Mejicana ella, se casa con un español y se viene a vivir a España. Nos conocemos en Alemania. Y quince años después comemos en mesas contiguas de la terraza de un pequeño restaurante situado en una localidad cercana a Madrid. Donde conversamos para retrotraernos a aquellos días fugaces alemanes.

Le sube a uno la emoción al pecho con un encuentro tan inesperado. El mundo es un pañuelo.

¿Alguna vez el mundo se te ha quedado pequeño en una coincidencia?

10 comentarios:

azzura dijo...

A mí no Nacho;) pero ya me gustaría...
Un besito y feliz semana

La hormiguita dijo...

El mundo es pequeño para unas cosas, y enorme para otras.
Saludos

Juan dijo...

Tanta coincidencia que aquella niña con quien me criaron cuando bebe me la encontre en un paseo por Italia.
Saludos

Bohemia dijo...

Me encanta el universo de las coincidencias, como el destino de un modo casual nos pone delante de las narices a alguien que conoce a alguien a quien conociste, o los giros del destino que trae de nuevo a tu vida a alguiendel pasado. Es curioso...Por cierto...que rico arroz!!! Me dio hambre...

Nacho dijo...

AZZU: Gracias. De verdad, ¿nunca te ha ocurrido una?

HORMIGUITA: Cierto. enorme para algunas y enanito para otras, como mi nómina.

JUAN: Esa es buenísima coincidencia.


BOHE: A ti que te gustan las coincidencias lee la de Juan. Es muy buena.

SALUDOS A TODOS.

Martin Bolivar dijo...

Sabés que tengo un amigo irlandés, que estudió Filosofía, y que tiene la teoría de que nuestras vidas dependen de hechos fortuitos. El personaje masculino de la novela 'El Túnel' de Ernesto Sábato decía que no existe la casualidad sino la causalidad. Qué se yo, qué sabemos, tu relato me ha encantado, bien escrito y con un desanlace, un remate magistral que te mantiene, como lector, en vilo hasta el punto final.

Eli dijo...

Buenísima la historia Nacho, crees en las coincidencias?? Yo no mucho, las personas se nos cruzan en la vida por algo!! A mi me pasó muchas veces de reencontrarme con alguien "de casualidad" en un lugar insólito !! Cuando me pasan esas cosa me quedo pensando...

Dulcis-e dijo...

Y que tras tanto tiempo seguro que te hizo un vuelco el corazón... Y seguro que ese pasado se hizo tan vivo en tu presente...

;) besitos dulces

Nacho dijo...

MARTÍN B.: No sé si será casualidad o causalidad o si fue antes el huevo o la gallina, la cosa es que así ocurrió y así te lo he contado.

Estos tiempos en que se vive tan deprisa no están para filosofías y para ponerse a pensar debajo de un manzano. Tipo Newton. Un abrazo.

ELI: Quizás tengas razón. Gracias por leerme.

DULCIS: Sí, fue genial. Un saludo.

María dijo...

Tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio...Y coincidir.
Viva la magia de la vida!!!