miércoles, septiembre 21, 2005

Los ojos de la guerra


Al principio la gente eran sólo dos: Adan y Eva.

Eso, claro, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Entre las mejores una de ellas es que en el Metro siempre había asientos vacios y se podía ir todo el viaje sentado. No había atascos de tráfico en las ciudades, supongo. Y en la cola para comprar la entrada de cine como mucho sólo tenías delante a una persona. Encima la conocías; era Eva. No te iba a tocar en el asiento de al lado a un desconocido haciendo ruido mientras come palomitas y oliendo a grasa. Por supuesto, el overbooking en los aviones no existía. A buen seguro que si Adán se quedaba en tierra era por otra cosa y no por ésta; cosa tan habitual entre nosotros.

Entre las peores están que siempre tenías que ver a la misma persona y, claro, esas cosas simpre acaban mal. Que si Eva qué manzana más mala has comprado, que si te han timado, que si está medio podrida. Ya saben. Además, seguro que por aquel entonces Adán estaba hecho un machista tremendo y mandaba siempre a la compra a la pobrecita Eva. Y no le ayudaba ni a hacer la cama o a limpiar el bosque. Ya saben, " Adán el rollo de papel higiénico hay que cambiarlo cuando se acaba, me tienes ya harta o cuándo vas a aprender a cerrar la tapa del hoyo donde hacemos pis, no puedo contigo". Pero bueno, eso del feminismo, la igualdad y la educación vendrían siglos después y se la inventarían los franceses más tarde cuando andaban liados con eso de la Revolución Francesa y la legalité, fraternité y la igualité. Eso es un tema más serio para otro post.

No se vayan ustedes a pensar que Adán era todo un sex symbol a lo Antonio Banderas o Brad Pitt y Eva una Jennifer López o Charlize Teron. No. Eran lo más parecido al mono Aurelio del Planeta de los simios y Eva a la mona Chita de Tarzán.

Estas cosas al final terminan mal y el hombre se da cuenta que dos pegan más fuerte que uno y se inventa la sociedad. Llegando a haber tanta gente que ya en Europa no se cabía y tuvimos que ir a América. Unos con unos intereses más canallas que otros, que también había entonces buena gente aunque fueran los menos. Con la guerra la historia empieza a tener argumento. Así ya hasta nuestros días sin pausa, desde lo de Troya pasando por las Guerras Mundiales o lo de Irak. Porque los muertos, los niños asustados, los ancianos y hambrientos son todos iguales y tienen la misma mirada desde entonces.

7 comentarios:

Carly dijo...

jjajajaja me reí mucho con lo de adán y eva.
Eres un sol, me encantó como relataste todo haciendolo de forma humorística pero con un mensaje de fondo...

kityta dijo...

ke original!!
en una de esas, que el comienzo de los tiempos fue así, y no fue precisamente la serpiente la malvada sino ellos mismos..jiji!!
muy graciosooo=)

Verónica Reyes Serra dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Verónica Reyes Serra dijo...

Nacho! en definitiva me gusta mucho leerte.

¿Guerra? que palabra más aterradora. Desde los tiempos de la antigua Roma hasta nuestros días, la guerra sigue manteniendo su esencia desgarradora, ya sea por territorios o ideologías. Y bueno, como la guerra de los géneros nacida, indirectamente, por aquellos entes conocidos como Adán y Eva... aunque bueno, eso ya tiene otras directrices, no crees?

Buen post. Un gusto leerte.

Un abrazo y muchos saludos!

PD: suprmí el comment anterior porque me equivoqué: no agregué un detalle, pero en este sí lo hice. Perdón por la imprecisión.

Nacho dijo...

Carly, Kityta y Vero: ¿Pero no fue así lo de Adán? Ah, menos mal que todavía no se habían inventado los ordenadores y no me habrá leído. Ufff.

Srta. Lee dijo...

Entendí tu mensaje profundo, pero no pude evitar reír mucho con el post, súper entretenido (sobre todo lo del papel confort :P)

Un abrazote!! :)

Nacho dijo...

Sí, LEE, ya ves, el mensaje será muy profundo, pero si quieres ver algo profundo profundo tienes que ver mi nevera. Es un agujero negro en el espacio¡!. Esta noche me temo que no ceno.