jueves, octubre 13, 2005

El pan y la sal


El otro día fui al supermercado de unos grandes almacenes conocidos en Madrid a hacer la compra y así aprovisionar la despensa de mi casa. Los chicos de vez en cuando hacemos esto para así creernos que llevamos el peso de las tareas del hogar, pero en realidad sabemos que estamos algo más lejos de eso.

Las cosa es que andaba yo por el supermercado con la lista de papel que previamente me habían apuntado y el carrito, que se iba llenando a cada paso. Nosotros, los hombres, solemos ir al supermercado con la lista en la mano porque si no compramos cosas que no sirven para el día a día. Es un tema para tratar en un post futuro de caráter sociológico. Claro, compramos cervezas, latas de almejas, bolsas de patatas fritas, queso, aceitunas, el último chocolate que salió; eso sí, sólo para probarlo; pero ni no acercamos a los productos de limpieza, a la harina, al arroz, al pan o al azúcar. O sea, a las cosas realmente necesarias para todos los días.

Claro, después al llegar a casa y colocar todo en los armarios de la despensa te recuerdan todo lo que hacía falta comprar y no lo hiciste. Bueno, mañana tendré que volver, te dices. Para así justificar que no eres tonto y que sí compartes el peso de las tareas de casa.

Decía que iba yo por el súper con mi lista repleta y mi carrito ya casi lleno. Acababa de echar un kilo de harina, y me dirigía a por un paquetito de sal. Qué contentos se iban a poner en casa, hoy estaba comprando el pan, jabón de lavadora, detergente para suelo, pasta de dientes, sal, papel higiénico... O sea, todo eso que los chicos nos creemos que nace ahí mágicamente, por generación espontánea.

La sal estaba, me dijo una dependienta, al fondo a la derecha. ¿Ustedes se han dado cuenta que en los grandes almacenes todo lo que necesitas está al fondo a la derecha junto a los ascensores? Y andas y andas hasta llegar a ello. En ésas me encontraba yo lista en mano y empujando un carrito lleno de cosas, como si mañana fueran a acabarse las tiendas de este mundo.

Llegué por fin a la sal y había seis u ocho marcas distinas, pero de igual peso y apariencia. Cuando observo más fijamente veo que una cuesta unos 6 euros -unos 7 dólares-, mientras las demás no llegan a los 40 céntimos. Extrañado por tanta diferencia le pregunto a otra dependienta. Ésta más joven, guapa, habladora, simpática y sonriente. Mucho. Si realmente existe diferencia de ésa frente a las otras que justifique que valga 15 veces más. Me dijo que la textura en el paladar era más suave, que si el sabor y que si no sé todavía a qué saben las nubes;o sea una milonga. Yo sólo me fijaba en sus ojos, en sus labios y en sus incisivos blancos, que en ese momento hacían juego con el blanquísimo impoluto de la sal y de sus ojos. Total, que me fui con el paquetito de sal caro. Carísimo.

Esa chica, desde luego, era la vendedora perfecta. Capaz, entre sonrisas, de venderle a un incauto como yo cien paraguas para viajar al desierto de Atacama.

Iba con mi sal y mi carrito feliz por los pasillos de aquel supermercado y empecé a pensar que en el mundo hay muchas, muchísimas familias que tienen menos de 6 euros diarios para vivir. Desanduve el camino hasta donde estaban las sales, y le dije a la chica sonriente que lo había pensado mejor. Por respeto a aquéllos, que tienen menos, la cambié por la otra mucho más barata.

P.D. Lógicamente he querido evitar nombrar marcas comerciales.

18 comentarios:

Jordi dijo...

¿No sería sal para el lavavajillas..?,jejeje.

Has tocado un tema del que tengo larga experiencia....hace años que trabajo en ese sector y te diré que lo has clavado...
Me encanto,creeme.


saluditos.

Nacho dijo...

No, Jordi, créeme, era sal sal, monda y lironda como cualquier otra.

Si trabajas en el sector sabrás al supermercado de qué grandes almacenes me refiero. También hay en Valencia ciudad.

A mí también me gusta mucho tu blog.

Srta. Lee dijo...

Me recuerdas a las veces que he hecho las compras en el supermercado, cuando vacaciono con mi pololo (novio, pareja, etc.), lo chistoso es mirar el carro...está lleno de postres, chocolates, galletas...demasiado infantil y cerda la compra, jajaja.

Saluditos salados! :)

eat-desserts dijo...

Pero qué cara la sal!!!!!!!! aqui la sal es re barata.
Para mi -no sé si buena o mala- suerte, vivo a 4 cuadras de un gran supermercado y hago muchos viajes en la semana porque me pongo avara y trato de comprar lo minimo. Despues de revisar, veo que me faltaba lo esencial para comer. Como vivo sola,tengo que comprar frutas casi de a 1 unidad, o si no se echan a perder y tengo que tirarlas a la basura.

pero qué es eso de casi comprar por la cara de la promotora???. No puede ser, Nacho. No le des el gusto a los publicistas y dueños de los negocios!!!


Saludillos

Vale

Verónica Reyes Serra dijo...

Lo mejor es no comer sal porque retiene líquidos y hace mal para los riñones.

Es bastante cara la sal. Acá en Chile, y tal como dijo Valeria, la sal es de precio bien económico. Allá en Europa pueden existir marcas que saquen dicho producto a precio más elevado, pero acá en A. Latina sería invendible, definitivamente.

Y es verdad lo que dices: los hombres, por lo general, olvidan cosas básicas para el hogar al hacer las compras. Se van directo a los chocolates y los bebestibles.

Te sigo leyendo, Nacho. Gracias por tus fieles visitas.

Un abrazo y muchos cariños para ti!

Nacho dijo...

Srta. Lee: entiendo perfectamente cómo será el carro de la compra cuando vas con tu chico. Ya sabes, solidaridad entre hombres. Demasiado infantil lo nuestro o demasiado serias vosotras... ejem.

Vale: pero los publicistas tienen que vivir de algo. Ellos piensan y repiensan cómo vender más y nosotros a picar en el anzuelo.

Vero: Gracias a ti, de veras. Pero aquí también la sal es muy barata. La del post me escandalizó. Curioso, para los romanos fue moneda de cambio y ahora no vale casi nada. A las legiones romanas en las provincias se las pagaba con sal; de ahí hoy la palabra "salario."

CeCiCa dijo...

Cuando voy
al supermercado
trato de comprar
cosas sanas pero
en mi carrito
siempre caen
algunos chocolates...
solo algunos...
es inevitable!!!!!!

Y eso todas las semanas
ya sabes que soy
un ama de casa
a la fuerza...ja!
(vivo sola)

Carly dijo...

A mi me pasa algo raro cuando compro...o gasto mucho o pensando en que estoy gastando mucho no gasto nada (y llevo miles de cosas)....me carga comprar...ya sea ropa, zapatos o cosas del supermercado.

Laura dijo...

jajaja como me reí con tu relato de compras y promotora linda(que descripción realmente te deslumbro) y todo, es así los hombres en general les pasa eso y hablo por mis tres hermanos varones jejeje.

Pero al final en tí ganó la sensatez, todo un logro!!!
Yo como ama de casa tengo una lista mental de las cosas del hogar, pero siempre siempre caen galletitas y chocolates al carro.
Un abrazotes vuelvo otro día
gracias por tu visita

PD: los artículos de primera necesidad siempre estan en rincones, es que se venden solos, los otros son los que te quieren meter por los ojos"los no tan necesarios jejeje" y no incluyo al chocolate es que en mi vida es vital jajaja

Tia Mary dijo...

ah caramba nacho!!! que tema el de los hombres en los supermercados...
estoy muy de acuerdo conque se dispersan y de poco sirve pedirles tres cosas sin anotarselas, porque seguramente traeran orgullosos una de las pedidas, y 25 que no estaban en la lista
jajajajjaa
que poder magnetico ejercen las cosas caras, los condimentos importados, los dulces y en el caso de mi hombre, los fiambres!!!
eh optado por no mandarlo solo, excepto al mercadito chino de enfrente con algun encargo puntual.
muy buen post!
besos besos y buena semana

Nacho dijo...

CECI, CARLY Y LAURA: sí, veo que el chocolate es un tema recurrente en nuestras vidas. Que ni tiene edad ni país ni género ni... Nos une a todos los hombres y mujeres del planeta.

Veo que seguro se podían evitar muchos conflictos de la Humanidad con una buena pastilla de chocolate.
¿PARA CUÁNDO UN BUEN CHOCOLATE EN LAS NACIONES UNIDAS?

Nacho dijo...

Tía Mary: lo de los fiambres debe ser también algo contagioso, porque a mí también me encantan. No te diré que mato por un buen jamón pero casi. Vamos, lo de Freddy Krueger en Pesadilla en Elm street es una tontería al lado mío con lo del jamón.

Es que un jamoncito ibérico con su vinito y su quesito ya, ya... ¿Quién quiere azucar, verduras o fruta?

Viva el colesterol, los triglicéridos, la glucosa, la grasa... buf. Jajajaja

eat-desserts dijo...

el jamon serrano (supongo que será el ibérico, no lo sé) es re caro, es un lujo, pero lo del quesito y el vinito ñami ñami


para eso nado dia por medio jajaja

Nacho dijo...

Vale: el jamón ibérico sí es jamón serrano, no estás confundida no. Hay ciertos matices pero acá no es plan ponerse a hacer un todo un tratado filosófico sobre el cerdo y sus jamones. Ya lo estoy viendo: "EL CERDO ESPAÑOL, ESE GRAN CERDO". Nos darán el nobel.
Jajajaja.

Es un asunto, el del jamón, muy español.

Tia Mary dijo...

ojo, que a mi los fiambres tambien me pueden! pero soy conciente que con lo que cuestan 200 gramos de jamon, puedo comprar cosas para toda una cena!
es que aca, el buen jamon (serrano, crudo o natural) es bien carito!!!

pero delicioso...
en fin!!!!
me tento una picadita! jajajjaja
besos besos

Laura dijo...

Me uno a tí y a tía mary con los fiambres "jamón " que rico..
Que tal? Naciones Unidas chocolate caliente y sándwiches de jamón y queso, jajaja
abrazotes

mardevientos dijo...

Mira... que por mas fuerza que hago no imagino que tan buena era esa sal de 6 euros!!... Bien por cambiarla... y genial lo que los chicos siempre compran cosas inutiles en el super, olvidandose de lo ESENCIAL!
Saluditos desde Roma,
Mar

Anónimo dijo...
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